Comprender el duelo
La muerte de un amigo o ser querido es difícil. La reacción que tienen las personas ante la pérdida y la muerte se denomina duelo. El duelo es natural y lo experimentan, de una forma u otra, todas las personas que han perdido a alguien a quien querían. El duelo también puede experimentarse tras cualquier tipo de pérdida, incluida la de una mascota, una relación, un trabajo o cualquier otro momento de la vida en el que se produzcan cambios importantes (por ejemplo, la jubilación o cuando los hijos adultos se van de casa). El proceso de duelo forma parte del camino hacia la superación de la pérdida de alguien o algo a lo que se estaba apegado. Este proceso suele desarrollarse en cuatro ámbitos de la vida:
- Sentimientos
- Sensaciones físicas
- Reflexiones
- Comportamientos
A continuación se incluye una lista de reacciones normales durante el duelo:
Sentimientos: Durante el proceso de duelo, una persona puede experimentar una amplia gama de emociones.
- Tristeza (echar de menos a alguien)
- Entumecimiento (no se siente nada)
- Conmoción
- Ira (preguntarse por qué ha pasado esto)
- Culpa (por algo que se ha dicho o hecho, o que no se ha dicho o hecho)
- Ansiedad (Pensar: «¿Cómo voy a seguir adelante sin ellos?»)
- Sensación de pánico
- Miedo
- Impotencia
- Alivio (si el ser querido estaba sufriendo)
Sensaciones físicas: El duelo puede provocar muchas sensaciones diferentes en el cuerpo.
- Sensación de vacío en la boca del estómago
- Opresión en el pecho o en la garganta
- Debilidad muscular
- Falta de energía
- Boca seca
- Insomnio (dificultad para dormir)
- Pérdida de apetito
- Sensación de despersonalización (la sensación de que nada parece real, ni siquiera uno mismo)
Reflexiones: Los pensamientos que surgen durante el proceso de duelo pueden resultar perturbadores
- Estar obsesionado con la persona fallecida, hasta el punto de no poder dejar de pensar en ella
- Creer que se puede ver u oír a la persona fallecida
- Incrédulo
- Confusión
- Pensamientos suicidas
Comportamientos: Son muchos los comportamientos habituales que se observan en las personas que atraviesan un duelo
- Los sueños de la persona fallecida
- Evitar los lugares y las cosas que nos recuerdan a la persona fallecida
- Conservar como un tesoro los objetos que pertenecieron a la persona fallecida
- Aislamiento social
- Distracción u olvido
- Suspirando
- Inquietud
- Llorar
Todas estas son reacciones normales ante la pérdida de alguien con quien en su día se estableció un vínculo afectivo. El tiempo durante el cual una persona experimenta estos efectos puede variar desde días hasta meses. No es habitual que las personas pasen por todas las experiencias negativas de una sola vez para luego sentirse mejor. Más bien, las experiencias negativas pueden aparecer y desaparecer a ritmos diferentes, alternando días buenos con días malos. Por lo general, tras los primeros meses, se produce una mejora gradual en las experiencias negativas. Sin embargo, los aniversarios u otros recuerdos relacionados con la muerte pueden provocar una nueva oleada de sentimientos negativos. En algún momento entre los 18 y los 24 meses, la persona que sufre el duelo empieza a soportar el dolor de la pérdida con mayor facilidad y a seguir adelante con su vida.
Es una creencia generalizada que hay una serie de etapas que hay que superar en el proceso de duelo. Estas etapas se resumen a continuación:
- La persona debe expresar la realidad de la muerte. Esto significa hablar de ella y afrontar la realidad de que la persona ha fallecido y no va a volver. Utilizar la palabra «muerte» puede ayudar en esta tarea.
- La persona debe aprender a sobrellevar el sufrimiento y las emociones, al tiempo que se cuida tanto emocional como físicamente. Debe darse cuenta de que todos los sentimientos y pensamientos (mencionados anteriormente) que surgen durante el duelo son normales y que no está «loco».
- La persona debe pasar de una relación de presencia con el ser querido fallecido a una relación basada en el recuerdo. En cierto sentido, es necesario crear una nueva relación para poder vivir una vida diferente sin la presencia de la persona fallecida.
- La persona necesita desarrollar un nuevo sentido de identidad sin su ser querido. La transición del «nosotros» al «yo» conlleva muchos temores relacionados con la autonomía. Desarrollar un nuevo sentido de identidad individual puede llevar tiempo, pero es necesario.
- Por último, la tarea más difícil a la que hay que enfrentarse tras la muerte de un ser querido es dar sentido a la experiencia de la pérdida, es decir, desarrollar una forma de pensar sobre la muerte que le dé sentido. Las creencias espirituales pueden ayudar en este sentido.
Cada uno aborda estas tareas según su propio nivel y a su propio ritmo. Tener una tarea entre manos en la que centrarse suele ser justo lo que se necesita para que la persona en duelo siga adelante y no se quede «atascada» en los pensamientos y sentimientos negativos.
Si alguien tiene dificultades con cualquier aspecto del duelo, ya sea una reacción normal o algo fuera de lo común, un profesional de la salud conductual puede facilitarle el proceso. Los terapeutas pueden ayudar a las personas en duelo a superar esta etapa y les orientan para encontrar servicios adicionales en caso de que algún síntoma derive en una crisis de salud mental. Si estás pasando por el duelo por la pérdida de un ser querido o quieres a alguien que lo está pasando, hay cosas que pueden ayudarte a superar este momento difícil.
Los grupos de apoyo para el duelo son una forma de compartir con otras personas o, simplemente, de escuchar sus historias. El duelo es un fenómeno universal que todos los seres humanos experimentan en algún momento. El simple hecho de no sentirse solo en esta lucha ayuda a muchas personas a encontrar fuerzas y a sanar. Anotar en un diario los pensamientos, sentimientos y recuerdos relacionados con el ser querido que se ha perdido es otra forma de procesar las intensas emociones y reflexiones que surgen durante este periodo. Poner las palabras sobre el papel tiene el poder de ayudar a ordenar los pensamientos que, de otro modo, parecerían un caos. Acude a otras personas si estás pasando por un duelo y estate disponible para aquellos de tu entorno que puedan estar pasando por lo mismo. Estar con personas que se preocupan por ti tiene propiedades curativas. El duelo es un camino difícil, pero es posible avanzar. Afróntalo y busca ayuda.
Referencia
Freeman, S. J. (2005). El duelo y la pérdida: comprender el proceso. Thomson Brooks/Cole.